Las órdenes de mano izquierda consideran que la conciencia del iniciado debe ampliar sus límites más allá de las posibilidades humanas manifiestas apuntando hacia la autodeificación. La clave de todo es la voluntad de llegar a ser y el camino a seguir es el antinomianismo, es decir renegar de la mentalidad del rebaño y tomar decisiones como ser consciente que pretende evolucionar.
No somos una orden iniciática en el sentido estricto pero tenemos una membresía abierta para la persona sensible a nuestros planteamientos que demuestre un camino esotérico consistente. lamiasila@yahoo.es

martes, 14 de agosto de 2012

Gnosis Saturnina


Las doctrinas gnósticas y su historia comenzaron con Mani (maniqueísmo) y Zaratustra. El planteamiento central de la gnosis fue y sigue siento que el mundo se divide en polaridades; la luz y la oscuridad; lo positivo y lo negativo. La energía creativa que es la primera causa de la existencia era perfecta y consumada; de esta emergieron en una segunda etapa los creadores de los universos y edades, los llamados Arcontes y posteriormente los Demiurgos modeladores del universo.
Entonces se estableció una separación de la energía original creativa lo que da origen a la dualidad del mundo.
Desde este punto de partida se han desarrollado distintas doctrinas filosóficas en el transcurso de los siglos, por lo que hoy en día “gnosis” es un nombre colectivo adoptado por varias de estas corrientes. Sin embargo la dualidad sigue siendo el tema central en todas ellas, así como la cuestión de la luz y la oscuridad. Dentro de la gnosis cristiana el planteamiento que se ha manejado es la identificación de las polaridades con el concepto del bien y del mal.
A continuación vamos a dejar de lado las categorías cristianas para darle a la palabra gnosis el sentido de conocimiento y percepción. Lo contrario de esta llamada gnosis es la creencia –pistis-, que las religiones abrahámicas –judaísmo, cristianismo e islamismo- requieren de sus seguidores.
La Gnosis Saturnina implica que el hombre y la mujer son vistos como microcosmos siendo su imagen un reflejo del macrocosmos, por lo tanto son poseedores de la creatividad completa del universo. Esto se expresa en la frase “Todo hombre y toda mujer es una estrella”. Ahora bien, es necesario para desarrollar esta potencialidad encontrar dentro de nosotros el sentido de nuestra voluntad verdadera. Esa el la razón de que la ley del Thelema se exprese de la siguiente manera “Hacer tu voluntad será la totalidad de la ley” No hay ninguna ley sino; “Haz lo que tu quieras”.
En el pasado muy pocas personas eran capaces de reconocer y seguir estos planteamientos, mientras que en la era de Acuario que recién comienza existe un interés colectivo que permitirá traducir la ley del Thelema en acción.
La alternativa es la esclavitud y la supresión por el Dios que muere de los cristianos, cuya imagen ha sido mantenida por sus seguidores durante los últimos 2000 años. La edad de la decoloración de Piscis ha sido gobernada astrológicamente por la influencia de Júpiter y Neptuno. Pero con la entrada de esta nueva era o Aeón su regencia se desvanece y es sustituida por la impronta de la Gnosis Saturnina.
La edad de Acuario que se inaugura se ve matizada por la influencia de Saturno y Urano, los regentes del signo. Urano como revolucionario es el símbolo de la liberación de los dogmas y de la creación de las leyes e ideas propias. Por otro lado el Demiurgo Saturnino simboliza los límites así como la expansión del ego humano y su evolución, la influencia de este planeta nos muestra el camino individual del yo de acuerdo a la ley del Thelema. La Gnosis Saturnina también describe que el principio solar, el ego es una esencia de Saturno. Para decirlo metafóricamente, la esencia de Saturno es el Sol, y la esencia del Sol es Saturno. Esta analogía recuerda el símbolo del Ying y el Yang, cada uno con el principio contrario en su interior, con esto llegamos a la luminosidad  y la oscuridad que son temas centrales en el gnosticismo. Sin embrago hay que puntualizar que la Gnosis Saturnina trabaja para unir y gobernar a los principios de la dualidad a estándares mas altos.
Por esta razón requiere de sus adherentes el tratar de seguir el camino del equilibrio dinámico y  despertar dentro de sí todas las cualidades cósmicas –ejemplificadas por la influencia del resto de los planetas- más allá de jurisdicciones morales y religiosas como el bien y el mal. El principio de la contra-polaridad encuentra su expresión en el brillo del Sol y la oscuridad de Saturno.
La Ley del Thelema significa lo mismo en la frase “El amor es la Ley; amor debajo de la voluntad. Amor sin piedad”. El amor significa aquí no solo que todo está entrelazado, sino también el acto de creación permanente de los principios duales, es decir la unión del hombre y la mujer.
En el sistema cabalístico griego el número de la palabra Thelema es 93, a igual que el de la palabra griega Ágape que significa amor, de allí se deduce que desde el punto de vista cabalístico ambos términos están relacionados.
Por esta razón, la magia sexual representa el estrato mas alto de la magia, ya que en última instancia significa que se está tratando de integrar las polaridades.
Es de destacar que Saturno se une con el principio de la causalidad que significa la evolución  del ego hacia la perfección cada vez mayor. Saturno no está destinado a ser una divinidad en el modelo Abrahámico de allí que se le haya denostado durante todo el Aeón de Piscis, sin embargo Saturno es el principio del conocimiento y la percepción, así como el de la responsabilidad kármica. Este principio nos puede ayudar a expandir los límites propios, liberarnos de las falsas restricciones y puede que nos convierta en Dioses o al menos nos muestre el reflejo de nuestra propia prisión al carecer de la madurez necesaria.
En el primer caso estaríamos operando en la octava superior de Saturno y en el segundo caso en su octava mas baja; la primera de esta a mendo es llamada como Lucifer, mientras que la octava mas baja se equipara con Satanás. No cabe duda que el objetivo del trabajo saturnino es reconocer dentro de nosotros la propia divinidad y trabajar para incrementar el ego hacia la perfección de la verdadera voluntad.
Estos conceptos ejemplifican el llamado sendero de la mano izquierda; el cual es obviamente opuesto a lo que las religiones abrahámicas requieren de sus seguidores –obediencia, fe ciega, devoción-. Pero independientemente de la forma de auto-responsabilidad kármica que se elija, al final de los tiempos todo el mundo habrá de comparecer ante los estrictos tribunales de Saturno. Si la persona pudo encender dentro de sí la llama Luciferina cruzará sin problemas el abismo, en caso contrario la persona será esclava de su indolencia y habrá de responder por ella.

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